domingo, 9 de febrero de 2014

239. IMAGINA DE ZAYN



El Día de San Valentín se acercaba y tenías claro que lo ibas a pasar sola, como siempre. En tu instituto celebraban todos los años un baile para ese día, al que iban las parejas enamoradas y algún que otro desesperado en busca de algún rollo de una noche.

Quedaban dos días para el baile y veías a todo el mundo ilusionado, con sus parejas y haciendo planes para ese día. En cambio, tú estabas como siempre. Ibas a clase, intentabas atender en clase, hacías los deberes, y estabas con tus amigas. Esto último no podías hacerlo, porque tus amigas estaban planeando el Día de San Valentín con sus novios.

En el grupo erais 5 chicas. 5 grandes amigas unidas, a las que nadie podría separar. Hasta que llegó un grupo de 5 chicos nuevos al instituto y revolucionaron las hormonas de todas. 4 de tus amigas estuvieron detrás de 4 de los chicos, hasta que los consiguieron y ahora eran sus novios.

La única que estaba soltera eras tú, pero tu corazón latía con fuerza cada vez que veías a un chico, que te había llamado la atención desde el principio. Ese chico era amigo de los novios de tus amigas, también era el único chico que quedaba soltero de su grupo: Zayn Malik. Pero él no tenía una muy buena fama. Todo el mundo decía que era un mujeriego y que cada semana tenía a una chica diferente en su cama. Tú no estabas dispuesta a ser una más de esas chicas, además para él parecía que no existías. Tenías pensado conquistarle, aunque te parecía algo absurdo ya que él pasaba de ti.

Por eso mismo, habías pensado en decírselo a tus amigas. Ellas te podrían ayudar a trazar un plan para conseguir llegar al corazón de ese rebelde. Lo habías pensado mucho y era la mejor opción que tenías. Por ello, habías hablado con ellas y te habían dicho que Zayn había estado más pendiente de ti lo que tú te imaginabas. Por eso, tus amigas habían pensado llevar su plan en marcha justo el día de antes del baile de San Valentín, porque según ellas Zayn te pediría que fueras con él al baile.


Había llegado el día antes del baile. Tú estabas nerviosa por lo que fuera a pasar, porque lo único que te habían dicho tus amigas la tarde de antes era que te pusieras la ropa que te habían llevado.

Te levantaste de la cama, te metiste en la ducha y cuando saliste te empezaste a arreglar. Tus amigas te habían dejado unos pantalones vaqueros cortos, una camisa de cuadros blancos y rojos y unas te dijeron que te pusieras unas de las botas altas que tenías. Cuando terminaste de arreglarte, te peinaste y te maquillaste un poco. Sonreíste delante del espejo y saliste del baño. Cogiste la mochila y saliste de casa.

Cuando entraste en el instituto, fue a la primera persona a la que te encontraste en el pasillo. Pasaste delante de él y le sonreíste. Él se quedó mirándote y tú te sentías especial. No sabrías describir la sensación que tenías en el cuerpo. Entraste en clase y tus amigas te miraron sonrientes. Las saludaste a todas y a sus chicos y te sentaste en tu sitio. Miraste hacia la puerta y viste cómo Zayn entraba en clase y se dirigía a tu mesa. Se sentó a tu lado, después de decirle al chico que estaba ahí sentado que se pusiera en su sitio.

Zayn: Hola – dijo, con una sonrisa, cuando se sentó a tu lado.
Tú: Hola – sonreíste.
Zayn: ¿Qué tal? – te preguntó, como si fuerais amigos de toda la vida.
Tú: Bien, ¿y tú?
Zayn: Bien, sentado al lado de una chica hermosa – notaste cómo tus mejillas empezaban a arder.
Tú: Gracias por el cumplido – sonreíste, tímida.
Zayn: No hay de qué – parecía… ¿nervioso? Era imposible que un chico como él estuviese nervioso por hablar con una chica como tú.
Tú: ¿Qué te pasa? Te tiembla la mano – reíste, bajito.
Zayn: Nada… es que… quería preguntarte algo.
Tú: Dime.
Zayn: Mira… sé que apenas hemos hablado, pero te conozco mejor de lo que crees. Llevo queriendo hacer esto durante mucho tiempo… concretamente, desde que anunciaron el baile. ¿Quieres ir al baile conmigo? – te quedaste alucinada. No te esperabas que fuera tan directo y se notaba que estaba demasiado nervioso.
Tú: Em… - te empezaste a poner mucho más nerviosa de lo que estabas -. Sí – sonreíste, nerviosa -, claro que quiero ir contigo al baile.
Zayn: ¿En serio?
Tú: Sí.
Zayn: Lo siento… es que me costaba creerlo.
Tú: Pues es verdad – reíste.
Zayn: Gracias por aceptar.
Tú: Gracias a ti por pedírmelo. Creía que iba a estar otro año sola o directamente no iba a ir – ambos reísteis.
Zayn: Pues este año vas y acompañada.
Tú: Sí – sonreíste. En ese momento entró el profesor en la clase y todo el mundo se quedó callado.

Las clases pasaron muy deprisa. Hablaste con tus amigas y les contaste todo lo que Zayn te había dicho. Ellas sonrieron contentas y te dijeron que de ese baile saldrías con pareja.

Llegaste a tu casa por la noche, te pusiste el pijama y te fuiste a dormir.


El día había llegado y tú estabas nerviosa. Debido a los preparativos del baile, ese día no había clases, así que tenías tiempo para arreglarte y ponerte perfecta para Zayn.

Tu madre te ayudó con el peinado y el maquillaje horas antes del baile. Te faltaba el vestido y las piernas te temblaban mucho. Te lo pusiste y te miraste al espejo. No parecías tú. Tu madre estaba emocionada y tú estabas feliz por compartir esa noche con Zayn.

Un rato después, llamaron al timbre. Abriste la puerta y ahí estaban tus amigas. Os ibais las 5 juntas, ya que habíais quedado con los chicos directamente en el instituto. Todas llevabais los mismos vestidos, pero de diferentes colores, cada una con su color favorito. Os hicisteis una foto en tu casa antes de salir para el instituto.

Llegasteis al instituto y en la puerta estaban los chicos. Los cinco iban exactamente igual vestidos. Estaban guapísimos. Miraste a Zayn, él te miró a ti y ambos sonreísteis. Esta noche prometía ser de las mejores de tu vida.



Estuvisteis bailando casi todo el rato y a ti ya te dolían los pies. Estabas realmente cansada y tenías mucho calor.

Zayn: ¿Quieres salir un rato?
Tú: Sí, por favor.

Salisteis fuera y os sentasteis en uno de los bancos que había fuera.

Zayn: ________, tengo que decirte algo.
Tú: Dime.
Zayn: Como te dije el otro día, no hemos hablado mucho pero te conozco perfectamente. Todo eso que sé de ti, ha ido calando poco a poco en mi corazón hasta el punto de dejar de fijarme en las chicas del instituto y pensar en ti todos los días a todas horas. A pesar de que no he hablado casi nada contigo, tengo totalmente claro que… estoy… estoy enamorado de ti – todo ello lo dijo mirándote fijamente a los ojos.
Tú: Yo también estoy enamorada de ti, Zayn – le confesaste.

Se fue acercando poco a poco a ti, hasta juntar vuestros labios en un bonito y mágico beso. Vuestro primer beso.

Zayn: ¿Quieres ser mi novia?
Tú: Claro que sí – sonreíste, feliz, y volviste a besarle.
Zayn: Te quiero.
Tú: Te quiero.

Volvisteis a la fiesta a terminar la noche con vuestros amigos. Realmente fue la mejor noche de tu vida.


Desde esa noche no había nada ni nadie que pudiera interponerse entre Zayn y tú. Estabais realmente felices y os amabais muchísimo. Erais una de las parejas más envidiadas del instituto y una pareja perfecta. Una pareja que transmitía mucho amor allá por donde pasara.

domingo, 19 de enero de 2014

238. IMAGINA DE ZAYN



Abriste los ojos y una sonrisa se dibujó en tu cara al recordar la noche anterior. Te pusiste de lado para ver a tu chico, pero no estaba. Te levantaste de la cama, te pusiste su camiseta, que te tapaba hasta por debajo del muslo, y saliste de la habitación.

Bajaste a la cocina y ahí estaba Zayn, preparando el desayuno. Sonreíste y te acercaste a él.

Tú: Buenos días – dijiste, dándole un beso en la mejilla.
Zayn: Buenos días, princesa – te vio con su camisa y sonrió, perversamente -. Te ves extremadamente sexy con mi ropa.
Tú: Pervertido – reíste, con la cara de Zayn.
Zayn: ¿Pervertido, yo? Eres tú, que me provocas.
Tú: ¿Estás haciendo el desayuno?
Zayn: Sí, pero se supone que iba a llevártelo a la cama – dijo, poniendo las tortitas que había hecho en dos platos.
Tú: Es que me he despertado y te echaba de menos – dijiste, haciendo un puchero.
Zayn: ¿Me echabas de menos? – dijo, acercándose a ti.
Tú: Ajá – dijiste, mirándole a los ojos.
Zayn: Pues… ya estoy contigo – dijo, besándote con dulzura. Puso las manos en tu cintura y profundizó el beso, introduciendo su lengua en tu boca y empezando a jugar de la manera que te gustaba.
Tú: Zayn… - dijiste, en un suspiro, intentando separarte de él.
Zayn: Ya te dije que la culpa es tuya por provocarme – dijo, empezando a besar tu cuello.
Tú: Está bien, está bien… me rindo – dijiste, separándote de Zayn -. Pero primero tienes que atraparme – reíste y saliste corriendo escaleras arriba. Antes de que pudieras llegar al baño, Zayn ya te había cogido por la cintura pegándote a él.
Zayn: Eres una chica mala, ¿eh?
Tú: Un poquito – dijiste, dándote la vuelta para mirarle a los ojos.
Zayn: Pero eres mi chica mala – dijo, remarcando el “mi”.
Tú: Sólo tuya – lo besaste apasionadamente.

Zayn te arrastró hasta la cama. Se separó de ti y te quitó la camisa, dejándote desnuda. Tú bajaste las manos por su espalda y, lentamente, le bajaste los bóxers. Se quedó encima de ti, se acomodó entre tus piernas, y entró en ti lentamente. Te encantaba la manera que tenía de hacerte el amor. Nunca te cansarías de él. Zayn aceleraba sus embestidas dentro de ti y tú gemías cada vez más. Minutos después, ambos llegabais al orgasmo y caíais rendidos en la cama.

Tú: Eres lo más maravilloso que tengo en la vida. Te amo.
Zayn: Yo también te amo, bebé. Ahora vamos a reponer fuerzas.
Tú: Sí, que falta me hace – reíste -. Me has dejado agotada.
Zayn: Y tú a mí todo arañado – dijo, mirándose en el espejo de su habitación. En la espalda tenía unos cuantos arañazos.
Tú: Ups – dijiste, poniendo cara de niña buena.
Zayn: Eres toda una tigresa, mi amor – sonrió y te besó. Tú te reíste y ambos os fuisteis a la cocina.

El desayuno transcurrió con normalidad, entre risas y bromas por parte de los dos. Después del desayuno, volvisteis a la habitación a disfrutar del día dándoos cariño y mucho amor.

237. IMAGINA DE NIALL



Era el cumpleaños de Niall. Todavía no habías pensado en qué regalarle, así que pensaste en regalarle una noche de completa pasión. Cogiste tu bolso y te fuiste al centro comercial a comprarte un conjunto de lencería especialmente para Niall. Aprovechaste también para comprarte algo de ropa. Así que te pasaste toda la mañana de compras. No habías llamado a Niall porque querías darle la sorpresa por la noche.

Tu móvil empezó a sonar. Era Harry.

Tú: ¿Harry?
Harry: ________ (TN)
Tú: Dime.
Harry: ¿Por qué no has llamado a Niall?
Tú: ¿Qué? Le tengo una sorpresa. ¿Por qué?
Harry: Está deprimido. No quiere salir a ningún lado. Cree que te has olvidado de él.
Tú: ¿Estás de broma, no?
Harry: ¿Tú crees que te estaría llamando si fuera broma?
Tú: Está bien, está bien. Además, te iba a llamar ahora.
Harry: ¿Para qué?
Tú: Necesito que le digas a Niall que venga esta noche a mi apartamento.
Harry: ¿A tu apartamento?
Tú: Sí.
Harry: ¿Y qué le digo?
Tú: Dile que estoy enferma, que tengo mucha fiebre. No sé, Harry, invéntate algo.
Harry: Está bien. Ahora te llamo con lo que sea.
Tú: Perfecto. Gracias.
Harry: ¡Adiós!

Al rato, llegaste a tu casa y te cambiaste de ropa, para esperar que llegara Niall a tu casa. Harry te llamó diciéndote que Niall estaba en camino, así que te preparaste para recibirle. Al cabo de un rato, Niall llamó al timbre y tú fuiste a abrirle.

Niall: Creía que estabas enferma – estaba enfadado.
Tú: Pasa, Niall.

Pasó al salón y se sentó en el sofá. Cuando se sentó, se pusiste delante de él y te quitaste la bata que te habías puesto, quedando con el conjunto de ropa interior que habías comprado. Cuando Niall te vio se quedó boquiabierto.

Tú: Felicidades, mi amor – sonreíste -. ¿Pensabas que me había olvidado?
Niall: La verdad es que sí.
Tú: Pues ya ves que no. He estado pensando en el regalo perfecto y, al no encontrarlo, se me ha ocurrido que yo puedo ser tu regalo de hoy.
Niall: ¿Tú?
Tú: Sí, yo.
Niall: ¿Tú eres mi regalo? – dijo, sorprendido.
Tú: ¿No te gusta?
Niall: No es eso, mi amor – dijo, su cara de pervertido estaba asomando -. Claro que me gusta, es sólo que se me ocurren muchas cosas que hacer con mi regalo.
Tú: ¿En serio? – sonreíste, pícara.
Niall: Sí – sonrió.
Tú: Pues hazlo. Haz todo lo que quieras – dijiste, acariciándole la mejilla.
Niall: No me provoques.
Tú: Soy el regalo de tu cumpleaños, Niall.
Niall: Está bien – hizo un movimiento para te levantaras y se quedó en las mismas condiciones que tú -. Ahora estamos igual – sonrió, pícaro.
Tú: Em… sí – reíste al ver el bulto de sus pantalones. Te acercaste más a él y le besaste con pasión.
Niall: ¿Te ríes de mí, eh? – dijo, cuando os separasteis.
Tú: Sí – volviste a reír.
Niall: Ahora verás – se acercó a ti y volvió a besarte.

Te quitó el sujetador con un rápido movimiento y fue bajando tus braguitas, hasta dejarlas en el suelo. Tú las apartaste con tus pies y bajaste sus bóxers, dejándoselos en los tobillos. Niall los lanzó lejos y se sentó en el sofá. Tú te sentaste en su regazo, haciendo que su miembro entrara en ti. Gemisteis ambos y empezaste a moverte encima de Niall. Ambos gemíais sin parar y vuestros movimientos aumentaban la intensidad. Al cabo de unos minutos, ambos llegasteis a un orgasmo totalmente arrollador. Miraste a Niall a los ojos con una sonrisa.

Tú: Te amo.
Niall: Yo también te amo. Y ni creas que esto acaba aquí, ¿eh? Que tengo que disfrutar de mi regalo.
Tú: Soy toda tuya.
Niall: No sabes cómo me alegra escuchar eso – volvió a besarte y te tumbó en el sofá, esta vez quedando él encima de ti. Aún no había salido de tu interior y empezó a moverse otra vez.

Fue una noche mágica para ambos. Haciendo el amor durante toda la noche y demostrándoos a cada uno lo mucho que os amabais.

236. IMAGINA DE LOUIS



Estabas en tumbada en la cama, sin hacer nada, porque no tenías ninguna tarea pendiente y era tu día libre en el trabajo. Estabas escuchando música, cuando escuchaste cómo tu móvil vibró.

“¡Hola, mi amor! ¿Te apetece pasar la tarde conmigo? Te echo de menos. Louis xx.”

Sonreíste en cuanto leíste ese mensaje. No te pensaste mucho la pregunta, le contestaste al instante.

“¡Hola, guapo! Claro que me apetece pasar la tarde contigo. Yo también te echo menos. ________ (TN) xx.”

Recibiste la contestación enseguida.

“Te espero en mi apartamento. Tengo una sorpresita para tiJ

“Vale. Nos vemos en un rato. Te amo.”

“Te amo más.”

Dejaste el móvil en el escritorio y te pusiste a elegir la ropa que te ibas a poner. Optaste por unos jeans ajustados y una camiseta de tirantes básica azul cielo. Cogiste el bolso, metiendo el móvil, la cartera y las llaves y saliste de casa.

En unos 15 minutos llegaste al apartamento de Louis, ya que vivía muy cerca de tu casa. Llamaste al timbre y Louis te abrió con una sonrisa en su cara. Esa sonrisa que a ti te encantaba y te volvía loca.

Louis: Hola, preciosa.
Tú: Hola, mi vida – sonreíste y le diste un tierno beso.
Louis: Pasa, mi amor.
Tú: Te echaba de menos – pusiste cara triste y Louis te abrazó por la cintura.
Louis: Yo también – te besó dulcemente en los labios.
Tú: ¿Cuál es esa sorpresa que tenías para mí? – le dijiste cuando os separasteis.
Louis: Siéntate – sonrió. Te sentaste en el sofá. Estabas impaciente por saber qué era -. Es algo especial, espero que te guste – viste cómo cogía la guitarra y se sentaba enfrente de ti.

Empezó a tocar la guitarra y a cantar “You & I”, esa canción que tanto te gustaba. Nada más escuchar las primeras letras de la canción, te emocionaste. Louis cantaba mirándote a los ojos y ese gesto te estaba emocionando cada vez más.

Cuando terminó de cantar, se quedó mirándote, dejando la guitarra a un lado. Tú te lanzaste a sus brazos, dándole un fuerte abrazo. Te separaste un poco y le besaste dulcemente.

Louis: Quiero decirte algo.
Tú: Dime.
Louis: Verás… - estaba nervioso. No le salían las palabras.
Tú: ¿Te pasa algo, Louis?
Louis: No, no – se rió, nervioso.
Tú: Dime qué pasa.
Louis: Quiero… - se quedó pensando -. ________ (TN), eres la persona más importante de mi vida. Espero que no te separes de mí nunca, por eso quiero preguntarte algo… - se acercó a la mesa y cogió una cajita pequeña - ¿quieres casarte conmigo? – dijo, abriendo la caja, mostrándote un precioso anillo.
Tú: Claro que quiero casarme contigo, Louis – sonreíste, mientras Louis te ponía el anillo. Después le abrazaste y le besaste con pasión.


Unos meses después, estabas casada con Louis Tomlinson y nada ni nadie sería capaz de romper vuestro amor.